El pasado sábado 15 de febrero, junto con mi hijo, y con ansias de compartir una experiencia inolvidable, acudí al Observatorio Astronómico Félix Aguilar, atraído por una publicación que proclamaba: “última fecha para observar este fenómeno en el oafa: alineación planetaria (saturno-venus-júpiter-marte) y ¡la luna!”. Sin embargo, nuestra experiencia resultó decepcionante. Además evidenció falta de mantenimiento y organización en una institución con un potencial tan significativo.
Desde nuestra llegada, la desidia era evidente: jardines abandonados, árboles secos y caminos sin señalizar. La entrada al recinto fue una prueba de paciencia, con largas demoras y un costo elevado que no se correspondía con la calidad de la experiencia.
Dentro del museo, el ambiente era sofocante por la falta de aire acondicionado. Las charlas de las encargadas, aunque amables, eran pasantes de la Dirección de Turismo sin vínculos con la astronomía, no lograron despertar el interés ni ofrecer una experiencia educativa de calidad.
Aldo Robledo
