Señor director:
En muchos lugares del mundo se habla de lo bello que es Argentina como país. Incluso muchos hablan de lo gentil que es su pueblo. Sin embargo hay una materia que no se logra aprobar y es la idoneidad de los dirigentes políticos argentinos en todos los tiempos. Mientras los soldados de las tres armas se jugaban la vida en las islas del Atlántico Sur, quienes conducían el país lo hicieron de una manera vergonzosa. Luego, en más de cuarenta años de democracia, el país sigue destruido, no solo en lo económico y social, sino también en lo moral. Con una clase dirigente muy cuestionada. Por eso, si queremos que la Argentina recupere las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, es extremadamente necesario tener una clase dirigente seria, que busque el bien común y el desarrollo del país. Porque mientras estos sectores de poder busquen el beneficio propio y sectorial, nuestro país seguirá sufriendo la humillación de la que es objeto por parte de países colonialistas y sus aliados.
Benedicto Ramírez
DNI 5.318.057

