Las inundaciones de los últimos días en el sur de Brasil, que han dejado más de un centenar de muertos y al menos 131 desaparecidos, afectaron también a unas 80 comunidades indígenas y obligaron a 466 familias de pueblos originarios a abandonar sus aldeas o resguardos, según fuentes oficiales. De acuerdo con la estatal Fundación Nacional del Indio (Funai), 1.846 familias indígenas fueron afectadas directamente por las inundaciones y otras 5.415 indirectamente, principalmente de las etnias kaingang y charrua.

Por lo menos 47 aldeas, 14 Tierras Indígenas y una reserva de estos dos pueblos fueron impactados por el mayor desastre natural en la historia de Río Grande do Sul, estado del extremo sur de Brasil fronterizo con Argentina y Uruguay. Otras 148 familias están aisladas en la Tierra Indígena Río da Várzea, por la destrucción de las únicas vías de acceso.

Las inundaciones, que han dejado 1,5 millones de damnificados en 401 municipios, pueden agravarse en los próximos días, por nuevos y mayores temporales, según los servicios meteorológicos.

Gran parte de los damnificados, así como los indígenas, sufren con la falta de alimentos, medicinas y de servicios básicos como luz y agua. A todas estas desgracias hay que sumarle las graves pérdidas económicas incalculables en estos momentos, que se registran en los campos de soja y maíz, principales productos agrícolas que exporta Brasil.

Por Agencia EFE