Señor director:
Coincido en que cuando nos encontramos en una situación económica que no es muy buena, debemos ahorrar en lo que más se pueda para dar paso a los requerimientos más urgentes. Cuando no alcanza para comer lo primero que evitamos son los gastos superfluos. Algo parecido sucede con las fiestas populares departamentales o de carácter provincial o nacional. Al asumir el gobierno actual se dejaron sin efecto varias de estas fiestas, pero con el tiempo, con cuentas un poco más ordenadas se las ha reeditado ante el propio requerimiento de la comunidad. Los pueblos necesitan de estas fiestas para reafirmar su acervo cultural y es así que todos estos eventos que se han venido organizando durante el verano han tenido el éxito esperado. Pueda ser que podamos continuar con esta costumbre ya que un momento de alegría no se le puede negar a nadie.
Javier Andrés Palacios
Estudiante de abogacía
