Está temporada 2020 se presentaron muchas desgracias en nuestra ciudad. Catástrofes, calamidades, flagelos, atrocidades o las consecuencias de políticos y de políticas, donde nunca les importaron los jóvenes. Aun, no siendo de mi partido político y aun no habiéndole votado el intendente Barrera es de Gesell y es el intendente de nuestra Ciudad Villa Gesell. Tal vez buscamos y queremos el bien para Gesell, desde distintas obras, políticas y de infraestructuras, pero queremos, sin lugar a dudas, un Gesell mejor. Y tal vez esta sea una manera de cerrar la brecha. Y no crea nadie, que cambié mi forma de pensar o de partido político. Hubo y hay responsables y responsabilidades. Hubo y hay partícipes necesarios, responsables; para que lo que ocurrió, haya ocurrido. Tanto a nivel nacional, provincial y municipal. Lo que pasó, más allá de la culpa, que nos cabe como sociedad por haber permitido políticas que dejan de lado la fe, espiritualidad y principios, que nos dan un marco moral y fortaleza que no nos hubiera hecho terminar, frente a la realidad en que terminamos. Hoy, ponés cualquier canal de televisión y se habla mal de Gesell y de los geselinos. Y, creo, que quienes hablan así, no conocen ni a Gesell, ni a quienes vivimos aquí. Nuestros jóvenes trabajan, se desempeñan como empleados sirviendo a Gesell en el servicio de atender a los turistas o siendo respuesta a sus necesidades. Ningún geselino participó de desmadre alguno de la temporada 2020. No somos nosotros los culpables de los hechos y atrocidades que padeció nuestra Villa Gesell. Algunos son respuesta comprometida desde la fe con Dios y las necesidades de los hombres. Para muchos de los jóvenes, la plata es un medio y no un fin. No considero merecedor de los calificativos con que se expresan al hablar de Gesell. Deberían haber visto a los bomberos, a geselinos y turistas de manera mancomunada, combatir el incendio, que tiene un origen dudoso. Todos quienes vienen a Gesell, vienen a revivir momentos hermosos, aún latentes en cada uno. Nuestra juventud se proyecta en los sueños de padres o ancestros de ver cada día mejor y más linda nuestra ciudad. Y un grupo de enajenados, descerebrados, afectó el esfuerzo, y hoy se habla sólo de lo malo. De la consecuencia de un mal aprendizaje. De mal educados, de mal aprendidos. De frutos, de cizañas; que a pesar del esfuerzo de sus padres por educarlos, no aprendieron nada. Hoy un manto de tristeza y luto; nos encolumna atrás de las palabras.

Por 06
Odontólogo
Villa Gesell
