Señor director:

En ocasión de recorrer distintos puntos de departamentos del Gran San Juan me encontré con un problema que es común a todos ellos. La gran cantidad de veredas en malas condiciones que perjudican a los peatones y contribuyen a la peligrosa costumbre de tener que caminar por las banquinas de las calles exponiéndose al peligro de ser embestidos por un vehículo.

Sé que la responsabilidad es compartida entre municipios y frentistas, pero es acá donde los frentistas deberían cumplir con la obligación de contar con la vereda en buenas condiciones y los municipios con exigir que esto sea así. Y, de ser necesario, contribuir con el frentista para que pueda arreglar su espacio. Otro problema vinculado con las veredas son los vehículos estacionados indebidamente, y los diferentes obstáculos que suelen establecerse como la acumulación de materiales de construcción o de otros elementos de deshechos que son dejados en las veredas.

En una época en la que la gente necesita salir a caminar, como ejercicio básico para la salud física y mental, es muy conveniente que las veredas estén en buenas condiciones, especialmente la de algunos circuitos que la gente utiliza para las caminatas. 

 

Manuel Jorge Pérez
DNI 14.097.811