Señor director:

Saludando por el año nuevo a parientes y amistades de distintos lugares de San Juan, el comentario generalizado fue lo poco que hubo de pirotecnia. Todos contentos porque el volumen de explosiones se redujo notablemente. Quizás los precios altos, la prohibición de su venta por parte de autoridades municipales de distintos departamentos, o bien, la toma de conciencia de que nuestra sociedad debe cambiar para bien, en las distintas áreas de nuestra vida comunitaria. Es que el daño que provocan esas explosiones en todos los seres vivos son nefastas. En especial en aquellas más sensibles como bebés, niños, adultos mayores y quienes sufren algún tipo de discapacidad. Gracias a todos los sanjuaninos por tomar conciencia que la pirotecnia no es apropiada por los altos niveles de sonido.