Señor director:

A pocos días de haberse recordado el tradicional festejo de carnaval deseo comentar algo que estuvimos rememorando de una época en que en San Juan era considerado uno de los lugares donde esta celebración se vivía con gran entusiasmo. Los carnavales de San Juan tuvieron su apogeo en la década del 60 y 70. Las festividades se desarrollaban durante tres semanas. En las calientes siestas, sus habitantes barriales comenzaban la chaya, la que se extendían hasta entrada la noche. Adultos, jóvenes y niños jugaban con baldes de agua en una frenética fiesta, mojándose unos y otros.

En la noche, sábados y domingos los clubes bailables se vestían de fiesta con música, disfraces, máscaras, serpentinas, pomos y lanza perfumes. Las familias disfrutaban de esas divertidos eventos una vez cada año. Los organismos gubernamentales organizaban el corso en avenida Ignacio de la Rosa. Participaban carrozas alegóricas representando los departamentos de la provincia.

Comparsas con vistosos trajes, figuras cómicas que acompañaban la noche eran los principales atractivos. 

La última noche del carnaval se elegía la reina, participaban bellas jóvenes representantes de los departamentos. Esta se coronaba siendo la embajadora de la provincia,

Toda esta fiesta de parafernalia se la trago el tiempo, para los que lo vivimos, quedo en un dulce recuerdo de simpleza y juventud en el corazón…