Señor director: 
Soy una docente universitaria jubilada, que viaja por el interior de la provincia. A menudo me jacto ante mis amigos diciendo que conozco lugares que muchos sanjuaninos ni se imaginan que existen. Lo digo con mucho orgullo por vivir aquí desde hace algunos años. Visito pueblitos y lugares donde puedo llegar con mi auto. Si bien San Juan, en lo turístico, es totalmente deficiente en infraestructura de alojamiento, esto no me limita en seguir visitando el interior de nuestra provincia, porque San Juan me conquistó el corazón de cordobesa y la elegí para vivir. 

Uno de esos lugares donde voy, y le pido a la gente que vaya para que disfrute su belleza, es Pedernal. Está ubicada en el Departamento Sarmiento a sólo 90 kilómetros del centro de la capital. Luego de pasar el contaminado pueblo de Los Berros, la quebrada nos guía hacia la contemplación de la belleza agreste de montañas, con su flora nativa y cielo azul profundo, que se entremezcla con trinos de pájaros. Es tan hermoso el lugar que fue declarado "Paisaje Natural Protegido” desde hace mucho tiempo. Particularmente, recuerdo haber colaborado con la gente que impulsó la ley que la protege en la década de 1990. 

Este domingo pasado volví por allá, después de unos 10 años. Al entrar a ese pueblo pintoresco, luego de pasar por el río, seguí camino para llegar hasta por la pequeña y bella capilla. De repente quedé impactada con lo que ví. Sobre uno de sus cerros han colocado una silueta negra gigantesca de un toro. 
La sorpresa que nos llevamos con mi nieta terminó en carcajadas. Pero no crea que fue por esa imagen que impacta negativamente sobre la belleza natural del lugar, sino por la ignorancia de las personas que la pusieron ahí. 

La foto muestra una obra monstruosa, no natural, producto de la elucubración de la mente humana. Seguimos un poco más arriba y encontramos un módulo de guarda faunas cerrado. Ahí la risa pasó a ser carcajada, porque mi hija decía en forma irónica que era posible que pusieran esa chapa negra en forma de toro para custodiar la oficina o, quizás, ellos tenían la labor de custodiar ese vacuno para que no lo apedreen. 

De regreso, dejando de lado lo gracioso y anecdótico, opinamos que sería correcto promocionar el lugar pero no con un toro que en nada lo representa. 

Al llegar a casa llamamos a gente conocida y amigos funcionarios de la Dirección de Planeamiento para comentarles lo que ví en aquel lugar. Me dijeron que realizarán la gestión para que se retire esa imagen. Les dije que sería bueno que los funcionarios sean responsables cuando tomen decisiones que van a modificar lo nativo, que consulten a los habitantes. Además, le pido al señor gobernador, Dr. Sergio Uñac, que tome cartas en el asunto para que realmente se hagan las gestiones en beneficio de resguardar el área.