Señor director:

En las veredas del país como de nuestra provincia, se pueden ver marcas en el piso, señalando distancia social. En los negocios, de distintos rubros como gastronómicos, venta de ropa, supermercados, también se ven esas señales y carteles que indican higiene de manos y uso de tapabocas. Sin embargo, en las calles, las cosas son totalmente distintas. La gente se cruza unas con otras, a veces se roza. No sólo eso, las fiestas clandestinas y ayer nomás, en la costa atlántica, miles de jóvenes en las playas bebiendo alcohol y en conductas de descontrol. Entonces, se puede ver que nada sirve de los protocolos que le exigen a los comercios y a las personas que quieren ingresar a los mismos. Todo es un descontrol y falta de disciplina. Somos un pueblo que no respeta las leyes ni las sugerencias de cuidarse. También los padres somos negligentes al permitir que nuestros hijos se reúnan con sus amigos, sabiendo que pueden contaminarse y esparcir el virus del Covid-19 en la familia y en cualquier parte. Seamos responsables, porque todos estamos cansados del tapaboca, las vacunas, el uso político de esta situación y tantas cosas más. Cuidemos nuestra vida, pero dejemos de ser negligentes como ciudadanos.

Mariela Albertario
DNI 14.912.056