Señor director:

Votar crea una responsabilidad única. Muchos de los que llevamos años haciéndolo, observamos con tristeza la repetición de la modalidad de campaña pre-electoral que hemos sufrido por años, prometiendo lo que ignoran si van a poder cumplir, justamente en un tiempo de crisis, con el hambre y la miseria en gran parte de nuestros niños y abuelos. Ante esta realidad, ¿no se les ocurre otra forma de transmitir sus proyectos, que en realidad es lo importante, de forma menos costosa? Tanto como para demostrarnos que tienen absoluta conciencia de que la Argentina debe encontrar un rumbo que exige en primer lugar poner los pies sobre la tierra. Duele ver sus rostros sonrientes y seguros, repitiendo una vez más las memorizadas frases que no convencen a nadie, repartiendo volantes, pegando afiches, con rostros impecables, haciendo circular vehículos con fotoshop invirtiendo en ello sumas importantes de dinero. El voto es nuestra decisión una vez más, y una vez más empezaron mal. Repiten y repiten que van a mejorar la salud, la educación, el PBI, la economía, la desocupación, y tantas cosas urgentes. Pero no explican cómo piensan hacerlo, para que podamos empezar a creer en alguno. Se los ve sumamente desunidos, agresivos, acomodando sus ideologías a sus bolsillos. Así es, en general, la mirada del peatón con quien comparto mi vida cotidiana. Hemos perdido la esperanza. Aún es tiempo de tratarnos como lo que somos, ciudadanos entristecidos por la pobreza, la inseguridad, las enormes dificultades de la clase media para lograr una vida digna, el desprecio por los jubilados. Por todo ello y mucho más, para la mayoría de nosotros, votar hasta hoy, resulta un calvario.

 

Edith Michelotti
Grupo Rosario Hepatitis