Señor director:

La ayuda anónima, sin buscar publicidad ni réditos de ningún tipo. Eso es oro en polvo. Ya lo decía Jesús de Nazareth en los evangelios del Nuevo Testamento: "Cuando des una ayuda, que no sepa tu mano izquierda lo que da tu derecha". Esa actitud de ayudar, sin buscar nada a cambio, eso lo ve Dios. Si, ese Dios invisible que está aunque no lo vemos, pero lo sentimos en el amor que muchas personas anónimas ofrecen a quienes están en una situación vulnerable, en especial niños y ancianos, porque sabemos que la gente joven tiene toda la fuerza para salir a buscar un trabajo o idear un emprendimiento para salir adelante. Por estos motivos que cuento es que quiero felicitar a todos los comprovincianos anónimos que están ayudando a nuestros hermanos afectados por el terremoto del 18 de enero pasado. La recompensa para ellos viene del Señor Todopoderoso.