Señor director: 

No es bueno pasar muchas horas delante del televisor. Esta realidad tiene una gran dosis de pasividad social, de no saber buscar otras formas de llenar el tiempo de ocio. Es la demostración empírica de que algo no funciona. En principio, parece que la lectura, la conversación, la charla familiar, la reunión de amigos o el estudio, han pasado a ser cosas de otro mundo. Esto situación se viene dando desde hace años y cada vez se agrava más, no sólo en los países desarrollados, sino en los emergentes como Argentina. 

Esta cuestión adquiere cierta gravedad cuando son los niños los que pasan muchas horas ante los televisores, y hasta una tercera parte de las horas en que están despiertos, y fuera de los horarios infantiles.  

Por estos motivos, un informe refleja que el Código de Autorregulación de Contenidos en horario infantil, de 17 a 20 horas, rubricado por las cadenas televisivas y el gobierno de España, ha sido infringido cerca de 400 veces. Este es el corolario del informe acabado por el Centro Universitario Villanueva y la Asociación de Telespectadores y Radioyentes de este país.  

Por otra parte, la nueva Directiva de Televisión sin Fronteras exige a los Estados y a la Comisión Europea que impongan a las cadenas televisivas, legislar códigos de conducta por los que se comprometan a no difundir anuncios de "comida basura” en las programaciones para niños. Esta reglamentación tutelará a la televisión convencional. Esta directiva ha entrado en vigor con mucha fuerza. 

A su vez, Autocontrol examinó, a petición de anunciantes y medios, de cerca de 2.500 anuncios encaminados a los chiquillos, antes de comenzar su divulgación. Esta cifra significa un aumento del 21% respecto al año anterior. La mayor parte de estos anuncios eran spots televisivos.  

En Argentina, si bien se ha establecido el horario de protección al menor hasta las 22 horas, sin dudas que se pueden observar escenas inapropiadas durante todo el día. Ya sea en canales de aire como abiertos se muestran escenas sensuales, de sexo, violencia y hasta con palabras groseras que afectan a la moral de los niños.  

Es de esperar que estas situaciones sean tratadas por los organismos que tienen la responsabilidad de hacer cumplir las leyes. Además, el mensaje hacia los padres es que los niños no deben estar más de tres horas consumiendo mensajes de distinto tipo, que son promovidos desde la televisión.