La fuerza de la naturaleza suele producir tragedias. Hace pocos días, una ciudad de México sufrió un terremoto de 8.2 grados. Cada tanto, otros sismos sacudieron Chile. Y, por estos días, los huracanes devastan el Caribe y alrededores. En este contexto de planeta feroz, días pasados miraba un programa de televisión en Canal 8 de San Juan. En él se recordaba lo que fue el terremoto del 15 de enero de 1944, que sacudió nuestra provincia. Hombres y mujeres relataban sus experiencias de cómo vivieron ese instante y un después a pocos meses del sismo. En esos relatos se dio una imagen que para aquellos que no vivimos esa catástrofe nos imaginamos que el sanjuanino se arrodilló y se quedó en el lamento y dolor. Parecía que la vida y la provincia se detuvieron y que ya todo estaba terminado.
Este panorama planteado me llevó a consultar periódicos de ese año, más precisamente lo que pasaba un agosto del mismo año. Nada de lo que imaginé había sucedido. Al contrario, me encontré con un San Juan lleno de vida y planificando el futuro.
Mi familia, a Dios gracias, no sufrió los embates del terremoto. Se dedicó a ayudar a quien lo necesitaba en esos momentos y después, mi padre registró en fotos, lo que había dejado el sismo.
En los diarios del 30 de agosto de 1944, se podían leer dentro de sus páginas, por ejemplo como se inauguraba una pista bailable, "cervecería Cap. Polonio" de Miguel Humeniñk, en donde actuaban dos orquestas de época, Tango y jazz, los comercios anunciaban sus ofertas y liquidaciones, "Casa Lara", "la Continental", "Casa Galli", "El Regulador". El Banco Hispano, Ítalo Libanés, ofreciendo sus ventajas, para que la gente ahorre. En el Hipódromo San Juan, se seguían corriendo las tradicionales carreras de caballos, como la feligresía católica festejaba las fiestas de Santa Rosa, los clubes deportivos sobre todo el fútbol, realizaban el campeonato local. Las actividades escolares eran normales. Los cafés y confiteras sacaban sus mesas a las veredas, los cines como el "Estornell", "Santa Lucía", "Trinidad" y "Sarmiento". Como Radio "Los Andes" detallaba su programación, las empresas constructoras estaban a la orden del día, y todo tipo de actividad, en lo social, deportivo, religioso, política, etc. San Juan continuaba. No se detuvo el accionar buscando salir sin olvidar lo que significó el terremoto de ese año. Es importante hacer saber que el sanjuanino seguía con fe y esperanza para sacar a la provincia a pesar de todo.
