Señor director: 

Existe un llamado "tónico de la naturaleza". Ese tónico es el aire puro. Este, además, de incorporar a nuestro organismo el indispensable oxígeno, es el necesario estímulo, para que todas las funciones del mismo, se desarrollen en forma normal. 

El aire puro ejerce un efecto saludable que se expresa por el bienestar que produce: un mejor aspecto en la piel, mayor defensa contra resfríos, beneficio para el sistema nervioso, como para disfrutar de un sueño profundo y reparador. Asimismo el aire puro y fresco ayuda a un aumento del apetito, a tonificar la musculatura. En definitiva, estimula la totalidad de las funciones orgánicas. Además de ejercer esa función benéfica para el mantenimiento de la salud, es de sumo valor para tratar las enfermedades, cualesquiera sean.  

Para una adecuada provisión de aire puro hay que practicar ejercicios en sus diversas formas, caminatas, baile gimnástico, paseos en bicicleta y otras, hechas al aire libre. Además se cuenta con la práctica de la respiración profunda para proveer de aire al organismo. 

La respiración profunda causa un llenado completo de los pulmones, con lo cual se produce una mejor circulación sanguínea de los mismos, lo cual determina una mayor defensa de los pulmones contra las infecciones. También se beneficia la circulación sanguínea y el movimiento intestinal, con el consiguiente valor para el caso de sufrir estreñimiento. Y si la persona no puede realizar estos ejercicios al aire libre, por diversos motivos, puede practicar la respiración profunda, mientras realiza en forma de paseo, al aire libre. Y aún, la persona no pudiera hacer esta rutina, puede realizar la práctica de respiración profunda ante una ventana abierta o al menos, que la habitación esté bien ventilada. 

Al practicar la respiración profunda, la persona va a recibir uno de los frutos más benéficos en la salud de su sistema nervioso.