Señor director:

En tu mesa de luz encontré un recorte de un diario de hace años. Un poema que seguramente te gustó, y cualquiera que te conoce pensaría que vos lo escribiste. Por algo lo recortaste, lo guardaste y lo encontré aquel día que me senté en tu cama buscando respuestas, buscando consuelo. Ese consuelo que ya tus brazos no podrían darme. Hoy elijo compartirlo por que creo que te define bastante y quienes te amamos encontraremos paz en estas líneas. "Cuando yo me vaya, no quiero que llores, quédate en silencio y vive recuerdos, reconforta el alma. Cuando yo me duerma, respeta mis sueños, por algo me duermo,por algo me he ido. Si tapan mi cuerpo no me tengan lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma y deja que el viento juegue con tu cara. Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ese donde me ocultaba. No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado. Cuando yo me duerma no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo esta vivo y sigue su marcha. La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no estés más. "¡Gracias abuela! Lo diste todo por tu familia, por tus hijos, por tus nietos, por tus bisnietos, por tus amigos, por tus alumnos y seguramente por todos aquellos que tuvieron la dicha de cruzarse en tu camino. Que descanses en paz Beba.