Señor director:
Hay que detener la salvajada K. Han demostrado la "esencia" violenta en innumerables protestas callejeras. Se esconden detrás de capuchas, ropaje negro y palos en manos. Avanzan por la ciudad de Buenos Aires, destrozan todo a su paso, imponiéndose e intimidando como si fueran los dueños del país. Se identifican por su olor nauseabundo, producto de quemas de neumáticos y basura que desparraman demostrando con esos actos delictivos que tienen la fuerza de retomar el gobierno arrebatado – Democráticamente – por un elevado porcentaje de la sociedad harta de toda esta lacra. Es más que seguro que cobran los famosos planes sociales llegando a tener más beneficios que la clase media.
Los Derechos Humanos sólo sirven para proteger a Milagro Sala a CFK y sus hijos, que buscan fueros para salvarse de la cárcel. La Justicia liberó a los detenidos que pusieron en peligro la vida de muchos ciudadanos por ende, la Democracia. Vergüenza ajena, dolor e impotencia sentimos de ver cuantos inmorales k nos quieren avasallar y, poseen la libertad de hacerlo.
