Señor director:
Días atrás, en nuestra provincia, sucedió una tragedia en la que falleció una señora. En la noticia figura como protagonista un perro callejero. De la información periodística aparecen al respecto, numerosos comentarios sobre culpabilidad y responsabilidad. Coincido en que la población debe preocuparse por sus animales; pero, cuando esta se muestra indiferente, el Estado debe intervenir.
La alarmante superpoblación de animales de compañía, los que, ademán de padecer por el abandono, ocasionando múltiples inconvenientes, tiene una única solución: la esterilización.
Lo que no comprenden ni las autoridades ni gran parte de la población es que con cuatro o cinco puestos de esterilización en la provincia, que llevan a cabo un promedio de seis o siete castraciones diarias, no se va a lograr solucionar el problema. Se necesita una verdadera campaña masiva y obligatoria, aumentando la cantidad de quirófanos y el número de castraciones diarias. Para ello, también, necesitamos un buen reglamento de tenencia responsable, que fije las necesidades de cada animal, en cuanto a alimentación, higiene, desparasitación, vacunación, tipo y tamaño de animales apropiados para cada vivienda, etc. y especialmente la prohibición de su reproducción domiciliaria, causante esta del exceso de callejeros. Establecer, también, las sanciones correspondientes a los no cumplidores.
Albergar en refugios a todos los que actualmente están en situación de calle y los que seguirán agregándose con los que sigan naciendo, es imposible. La tarea de los rescatista y proteccionistas es agotadora.
La lógica nos dice: disminuyen los nacimientos, desaparecen los abandonos y por ende, los animales en la calle, tal como vemos en cualquier país civilizado. No es tan difícil. Desde ya, espero una respuesta del Estado y de la población.
APA (Agrupación Protectores de Animales)
