Afiches y pintadas que ensucian el medio ambiente

 

El acto sublime de toda democracia es el acto eleccionario. Pero la actividad no comienza y termina ese día. Meses antes ya se puede avizorar el movimiento de proselitismo político, jóvenes, viejos y hasta niños acompañan al candidato, esperanzados en que logre el cargo al que se pretende acceder. Hasta aquí todo bien. Pero hay acciones que muestran la falta de cuidado del ambiente urbano o rural. Me refiero específicamente a las pintadas y pegatinas que ensucian todo, con permiso o sin él. Es posible ver pasar cuadrillas numerosas de personas que pegan afiches, pintan paredes y todo lugar donde sea visible el nombre o el rostro del candidato. También los cerros son víctimas de esto, el segado de la flora autóctona que los cubre es una terrible acción que da lugar a propagandas partidarias, es muy común ver paredes de roca sucias con pintura en aerosol con nombres de frentes partidarios o partidos únicos inmersos en lides electorales, pareciera que aquellos que lo hacen ignoran que esto está penado por leyes ambientales severas. Sorprendentemente existen jefes comunales de departamentos donde existen ordenanzas específicas que prohiben esta forma tan amañada de proselitismo hacen cumplir la normativa a raja tabla, pero solo ahí, porque cuando el cargo que ostentan es provincial, poco les importa lo que puedan hacer sus seguidores de otros lugares. Es el momento justo de tomar conciencia que ya hemos entrado al Siglo XXI, tiempo en que este tipo de campaña partidaria tiene escaso poder de convencimiento. Actualmente son las redes sociales tejidas en la internet, la televisión y la radio lo más efectivo. Creo que por lo contrario las pintadas y pegatinas restan votos y tienen un efecto insignificante, se transforman en un bumerán. Señores candidatos dejen de ensuciar este lugar para que limpiemos, entre todos, la imagen de la política actual.

Por Osvaldo Olmo Gómez   DNI 16.160.527 
Profesor Educación Media