Señor director:
Me ha causado mucha tristeza enterarme que en los últimos días de vacaciones de invierno, personas que no tienen el mínimo criterio de lo que significa patrimonio público o cultural dañaron los elementos identificatorios de la "Calle de los Enamorados” de la localidad de Barreal, en Calingasta.
Todos de una u otra forma sabemos diferenciar entre el bien el mal y distinguir qué acciones son positivas y cuáles negativas. Sabemos muy bien cuando estamos haciendo algo que no corresponde, entonces me pregunto: ¿Qué es lo que nos pasa?
Considero que cada vez que hacemos lo que no es debido, nos creemos los vivos, los cancheros o los superados. En este caso, dañar elementos que son de gran utilidad para los turistas que nos visitan y que forman parte del patrimonio público, es decir que son de todos, demuestra un grado de escasa cultura que difícilmente se pueda solucionar por la buena senda.
Lo único que queda es tratar de sorprenderlos infraganti y aplicarles multas que realmente les cueste afrontar, y asegurarse de que las paguen de una u otra forma.
Creo que es el único camino que nos queda y que habrá que tomarlo, ya que está comprobado que por la buena o el sano consejo no se hace caso, ni se adquiere un buen comportamiento. Después nos quejamos de que vivimos vigilados y con pocas libertades.
