Señor director:
San Juan crece demográficamente a un ritmo muy superior a su capacidad de generar alimentos. En medio de un desierto, estrechamente vinculada al manejo de su recurso hídrico. Su centro urbano se ha generado sobre la red de riego y drenaje, avanzando sobre el oasis cultivable del que, según datos del Censo Nacional Agropecuario 2018, hoy está conformado por unas 57 mil hectáreas cultivadas bajo riego.
Nos falta ordenación territorial o conjunto de acciones transversales del Estado conducentes a lograr una ocupación ordenada y un uso sostenible del territorio. Cabe entender que el desafío es mantener y mejorar la calidad de vida de la población, mediante la integración social en el territorio y procurar el buen uso y aprovechamiento de los recursos naturales y culturales.
Actualmente nuestra provincia no tiene una ley de ordenación territorial. Se limita al código de zonificación urbana, que al no tener peso de ley, es modificado y actualizado constantemente, detrás del crecimiento urbano…
Es decir, no hay conciencia en la mente del colectivo social, de la necesidad de contar un instrumento legal y una política pública consensuada, ejecutada y controlada sobre el territorio en general y en particular sobre el oasis del Tulum, que por su condición de estar inmerso en el desierto, es muy limitada su capacidad productiva.
El crecimiento desordenado de la ciudad genera dispersión espacial y consecuencia de ello se produce es necesario abastecer nuevas áreas de servicio como luz, agua y transporte público, cloacas, entre otros, en lugar de densificar la ciudad y que la población se instale en lugares donde ya está el servicio.
En términos generales, una ciudad dispersa es mucho más costosa y menos saludable que una ciudad compacta. Urge entonces lograr la planificación territorial de San Juan.
Renzo C. Gómez DNI 34.243.264
