Señor director: 
Disiento completamente del informe especial del pasado domingo 30 de octubre, publicado en este matutino. 

Vamos por mal camino como sociedad si, en vez de identificar las verdaderas causantes, volcamos toda responsabilidad de los accidentes de motos sobre los perros callejeros. 
Esta acción de culpar o responsabilizar a otros para evadir nuestra propia culpabilidad es ya sintomática de problemas sociales mayores. 

El informe comienza: "Los perros callejeros …”, y aquí es preciso detenernos. ¿Callejeros? Sí, pero porque individuos irresponsables los abandonaron. Luego continúa con "las típicas molestias que pueden causar como romper las bolsas con residuos domésticos”. ¿Cómo? ¿Es que acaso vamos a llegar a la ignorancia superlativa de pensar que rompen las bolsas por puro juego y gusto? Lo hacen para poder sobrevivir miserablemente. 

Indignante son las cláusulas, ubérrimas por lo demás, del tipo: "(los perros) también son responsables”, "caídas que fueron provocadas por perros”, "ponen en peligro”, "provocan accidentes”, "caídas ocasionadas por los perros”, etcétera. 

A pesar de que el informe está plagado de exenciones sobre nuestra responsabilidad, en el penúltimo parágrafo, no obstante, asoma indirectamente uno de los verdaderos factores causantes: "cuando el motociclista circula… lo hace a alta velocidad. En esas condiciones es casi imposible no atropellar a animal y caer…”. 

Los únicos verdaderos agentes de accidentes somos nosotros mismos. No nos eximamos.