Señor director:

Marzo es un mes que “huele” a dulzura engalanado con belleza, con horas de esfuerzo silencioso inclaudicable. La misma fortaleza que inspira la montaña, la grandeza del mar, la suavidad de la paloma, la calidez del sol en el poniente, es lo que guarda en su esencia la mujer, en el verdadero sentido de la palabra. Mezcla de dulzura y fortaleza. Suavidad junto a valentía de guerrera, protectora de sus hijos. En la juventud, en su paso grácil, deja la estela de belleza y ya mayor, unas dan el ejemplo de capacidad en muchos rubros y otras, el fruto de sus manos curtidas productivas, generosas.

Mes de la Mujer, instituido en reparación de la injusticia de épocas pasadas y actitudes aún del presente, donde fueron invaloradas, sumidas por el poderío de la fuerza: el machismo, propio de seres indeseables. Gracias a Dios, hoy castigado.

Nosotras nos reunimos con la alegría de pertenecer a este género, conscientes de nuestro rol. Sin necesidad de empoderamiento, sí de ser compañeras del hombre. Ambos complementarios. Brindemos por nosotras, con la alegría de ser mujer.

Beatriz del Alba