A pesar de las diferentes realidades, contextos y niveles de desarrollo entre América Latina y España, al que muchos consideran parte del primer mundo, e independientemente de las diferencias entre las legislaciones y regulaciones de cada país, existen puntos en común y se nos presentan problemáticas compartidas.
Por ejemplo: según la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa (DGPYME), en todo el territorio español había, en marzo de 2022, casi tres millones de pymes, de las que el 40% son micropymes, el 5% son pequeñas y menos del 1% son medianas. La pregunta es ¿dónde está el 54% que nos falta? Pues dice la DGPYME que esa interesante cantidad de empresas que no cuadran en ninguna de las anteriores categorías, en realidad no poseen trabajadores registrados con prestaciones legales. Con estos datos podemos concluir que, al parecer, la economía española pos pandemia, no les estaría haciendo un favor a su crecimiento. Tras conocer estos datos, y otros muchos más a los que cualquiera puede tener acceso, podemos vislumbrar la similitud del impacto de las pymes en la economía de España comparada con las de América Latina, en donde las micro, pequeñas y medianas conforman casi el 99 % del total de empresas y aportan más del 60% del PBI.
