Señor director:

Por todo el Gran San Juan se puede ver grandes marañas de cables aéreos mezclados entre sí. Esto trae como consecuencia al menos tres cosas. La primera es la llamada contaminación aérea, muy peligrosa por situaciones como movimientos sísmicos, que pueden traer como consecuencia caídas de postes o grietas en el suelo, lo que provocaría que las personas sufran electrocución en caso de tocarlos ante un siniestro de este tipo. Segundo: Por ser San Juan una zona sísmica, los cables deberían ir encapsulados de manera subterránea. Algo de lo que se hablaba a fines de la década de 1970, luego del terremoto de 1977. Tercero, que los cables no son para colgar calzados ni ningún otro elemento por la peligrosidad que ello significa. Recordemos que los cables de electricidad transportan una carga eléctrica trifásica o bien de 220 voltios. Sin embargo, distintos sectores de la comunidad, tiene la idea de que no pasará nada colgando elementos extraños sobre el tendido eléctrico. Sin dudas que las autoridades correspondientes como los legisladores de la provincia, deberán tomar cartas en el asunto y legislar para que los cables eléctricos, como de otros servicios, sean colocados de manera subterránea, para evitar tragedias ante eventos provocados por la naturaleza, como tormentas, vientos o sismos.