Señor director:
Quisiera saber sobre las personas adultas mayores. ¿Qué ocurre con ellas? ¿Qué nos depara a los que vamos detrás o es que tenemos un final de acuerdo a los ojos que nos miran? Voy a contar una breve historia sobre esta dolorosa problemática: Amelia es una persona grande, mayor, que aún tiene ganas de hacer algo por los demás y por ella también. Esta mujer, a lo largo de su vida estuvo dedicada laboralmente a la costura. De esa manera sirvió al país y contribuyó a la sociedad con sus impuestos. Fabricó ropa para niños y señoras, novias, comunión, etc. Hoy, que desea más pasivamente disfrutar sus días conversando con amigas, se siente muy mal, porque no puede hacerlo. Le gusta compartir con las señoras de la oración una tarde por semana. Pero le impide el no escuchar bien, ni por el teléfono oye. Hace unos años recibió un audífono, con tal mala suerte que lo perdió viajando en colectivo. Realizó el trámite para que le dieran otro en la Obra Social PAMI. Después de muchas vueltas le respondieron: "Señora, a usted ya le dieron uno". "Si -respondió ella-. Pero hace un año se me perdió, por eso vuelvo a solicitarlo". Desde ese momento ya ha pasado otro año sin respuesta alguna. También solicitó un bastón para ayudarse en su caminar. Pero la respuesta fue también negativa, con excusas como que llame la semana que viene, que el dólar y otras tantas excusas. Sin olvidar que cada mes tiene su descuento para la obra social puntualmente. O sea que sigue aportando al Estado para beneficio de su salud, en este caso para tener una vejez más llevadera. Pero le hacen la vida imposible. Se hace necesario que se haga una profunda reflexión sobre nuestros adultos mayores, porque, si Dios así lo quiere, en algún momento llegaremos a la edad de ellos. La vida en nuestro país no debe ser un "sálvese quien pueda". Debemos tener respeto por nuestros semejantes.
Inés Mercado DNI 5.746.098
