Por el coronavirus, el mundo ya no será el mismo. Lo veremos realmente cuando termine la cuarentena. Se prevé que cambiarán las costumbres sociales como reuniones familiares y de amigos, momentos de esparcimiento y diversión. Por más que vuelva la vida en libertad, es decir, no tener restricciones de circular por donde más le agrade, seguirá el distanciamiento entre los individuos. También costumbres incorporadas para hacer frente a la enfermedad como lavado de manos con jabón, dejar el calzado y vestimenta al aire libre antes de ingresar a las respectivas viviendas. Porque, de algo tenemos que estar convencidos: el coronavirus no se irá tan rápido si no tomamos medidas de prevención todos y cada uno de los argentinos, como en el resto de los países del planeta. En ese marco esperamos que quizás ya se haya desarrollado la vacuna contra este virus.
El escenario será complejo, obligará a tener otra mirada sobre las relaciones laborales por la aguda crisis desatada por el Covid-19. De todos modos, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya advirtió que 195 millones de empleos de tiempo completo podrían perderse sólo en el segundo cuatrimestre del año por el Covid-19. Además, varias compañías bajarán sus persianas definitivamente por falta de producción y ventas.
Habrá que estar atentos a qué acuerdos se darán entre sindicatos, empresas y empleados para que las consecuencias no sean pagadas por la clase trabajadora.
Más allá de las dificultades que genera la pandemia, es indispensable que hombres y mujeres piensen en cómo salir de la crisis. Cada uno, desde su lugar de acción, deberá crear posibilidades para hacerle frente a los problemas. Claro que no es sencillo, pero lo importante es creer en uno mismo, en sus competencias para salir airoso de la situación. Además, pensar que esto que nos preocupa puede servir para fortalecer las relaciones interpersonales, pensar más en el otro como único otro y no como un adversario o enemigo, entender que pensamos diferente. Tal vez sea muy importante también gestionar las emociones, las cuales son precedidas por acontecimientos determinados. Ahora bien, ¿cómo gestionar las emociones?, bueno, a través de la firme decisión de fijarnos objetivos y metas. Ser optimistas y demostrar inteligencia emocional; lo cual significa ponernos en el lugar de la otra persona. Muchas veces, las resoluciones de los problemas dependen de nuestra capacidad de acción, reacción y pensamiento.
Por Marcelo Malvestitti
DNI 18.242.927
Rosario
