Señor director:

Al conocer la noticia que en realidad ya sabíamos desde hace tiempo, me imaginé muselinas tenues cayendo desde el cielo, como cortinas. ¡No podemos ver el mar! Barcos factorías chinos depredando salvajemente el mar argentino con "esclavos". Sí, para abaratar costos, en aguas territoriales como fuera de ellas, al límite, donde nuestros barcos de Prefectura no pueden cubrir todo el litoral Atlántico. Pescan y lo que no les sirve lo arrojan al mar como desperdicio, infectando las aguas. El daño a nuestras riquezas ictícolas es incalculable, mientras en el arco político todos guardan silencio y nadie levanta la voz para buscar a los responsables de esta depredación que afecta a todos los ciudadanos argentinos, porque los productos del mar son alimentos para nuestro pueblo. Los responsables de dar estos permisos de pesca deben hacerse responsables ante la Justicia y ante la ciudadanía, por semejante atropello contra la soberanía nacional y alimentaria.