Señor director:

Carlos Ferro (ex embajador argentino de la República de Honduras, la provincia de El Salvador, formó parte de la Capitanía General de Guatemala durante la mayor parte del extenso periodo colonial. Sus habitantes contemplaron con igual respeto el pendón rojo de Pedro Alvarado, los emblemas legendarios de Castilla y León, las águilas bicéfalas de los estandartes de los Asturias y el azul de las banderas de los reyes borbónicos.

Para la declaración de la independencia, el 15 de septiembre de 1821, casi estaba decidida la anexión al Imperio Mexicano. Mientras, patriotas como Manuel José Arce decidieron resistir la anexión. El 20 de febrero de 1822, hizo jurar a sus milicianos el pabellón azul y blanco, según sus indicaciones: "igual que la bandera de los próceres argentinos San Martín y Belgrano". Y, la hizo bendecir en el templo del Rosario el 20 de febrero de 1822. 

Arce adoptó los colores argentinos al conjuro de una profunda inspiración, valorando en todo su contenido las realizaciones de la Revolución de Mayo de 1810. Él sabía que la independencia estaba lograda en Buenos Aires hacía varios años, y el movimiento allá iniciado, tenía claros propósitos continentales. Sus ejércitos se batían más allá de sus fronteras, llevando como antorcha el pabellón ideado por Belgrano en 1812.

Ese mismo pabellón tremoló en los mares que portadores del acta de la Independencia de las "Provincias Unidas de Sur América" llegaron a ambas costas del istmo centroamericano.

La fragata "La Argentina" fue la primera nave con bandera argentina que circunnavegó el mundo combatiendo en Madagascar, Java, Las Filipinas, Alta y Baja California, logrando aquí hacer flamear el pabellón celeste y blanco. Después de estos sucesos, una verdadera armada corsaria compuesta de 14 embarcaciones enarbolaron banderas con esos colores. 

El comandante Aury había obtenido de Pueyrredón patente de corso que lo autorizaba a izar en sus naves la bandera de Belgrano recién oficializada por el Congreso de Tucumán. Con ella como insignia proclamó la independencia de las Islas Provincianas, Santa Catalina y San Andrés (4/7/1818).

Los intentos realizados para recrear la federación – Pacto de León (1819) y Pacto de Amapala (1895) consagraron a la bandera azul y blanca como insignia nacional. Honduras la oficializó el 16 de febrero de 1866, Guatemala dispuso que las franjas azul y blanca se coloquen perpendiculares (decreto del 17/8/1871), Nicaragua la oficializó mediante el decreto del 4/9/1908, Costa Rica el 29/9/1848 con la variante de una franja roja que divide a la blanca central.

Finalmente, El Salvador adoptó la que fue su primera insignia del pueblo libre, inspirada en los colores azul y blanco que Manuel Belgrano creara para nuestra patria.