Señor director:
Cuando parecía que la guerra comercial entre Estados Unidos y China iba camino de resolverse, las dos potencias se han enzarzado en una nueva escalada. China ha elevado los aranceles de una serie de productos estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares. Es la represalia por el incremento de los aranceles estadounidenses por valor de 200.000 millones. Es muy interesante subrayar por qué hemos llegado hasta aquí. Trump, fiel a su estilo, agitó el conflicto para provocar una negociación. Pero cuando estaba todo casi encarrilado, y China y Estados Unidos estaban a punto de firmar la paz, Pekín rechazó el documento que le había llegado de Washington. Lo devolvió suprimiendo las cláusulas con las que la administración Trump quería salvaguardar la propiedad intelectual y no ser víctima de una transferencia de conocimiento tecnológico. En las relaciones entre China y Estados Unidos hay algo más que algunos aranceles, por lo que el problema puede ser más grave de lo que parece.
Domingo Martínez DNI 7.124.659
