
El papa Francisco desafió a Europa a recuperar su papel como mediadora de paz y constructora de puentes, a su llegada a Portugal para inaugurar la Jornada Mundial de la Juventud, con la esperanza de inspirar a la siguiente generación de católicos para que trabajen juntos contra conflictos, cambio climático y otros problemas en el mundo.
Francisco pasará cinco días en Lisboa, en los que combinará una visita de Estado y el peregrinaje al santuario católico de Fátima con los entusiastas eventos de la JMJ, una cita católica que pretende reforzar a jóvenes feligreses en su fe. Se esperaba que más de un millón de jóvenes de todo el mundo asistieran al encuentro, que culminaría con una misa papal el domingo.
Durante el viaje a Lisboa, Francisco prometió seguir instando a los jóvenes a "hacer ruido", una referencia a su ya célebre petición en su primera JMJ en Río de Janeiro en 2013. Era una llamada a que los jóvenes removieran el ambiente en sus parroquias, y se ha convertido en un símbolo de las reformas revolucionarias de Francisco, que han remecido a toda la Iglesia.
Su primera parada fue el Palacio Nacional de Belén, la residencia oficial del presidente al oeste de Lisboa, y de donde zarpaban los exploradores marítimos lusos de los siglos XV y XVI. Francisco se refirió a la historia marinera de Portugal, su lugar en Europa y su apertura a otros en sus primeras declaraciones ante miembros del gobierno y el cuerpo diplomático en un centro de conferencias cercano.
Agencia AP y Redacción
DIARIO DE CUYO
