Señor director:

La provincia de Formosa es una de las tantas que viven bajo un feudalismo bien aceitado desde el reinicio de la democracia en 1983. Sin embargo, esta situación pasó a ser no sólo feudal, sino tiránica y dictatorial, por parte de un gobierno que se adueñó de ese estado provincial desde hace unos 20 años. La violencia ejercida contra el pueblo, teniendo como excusa la pandemia, es inadmisible. Mientras tanto, los distintos gobiernos nacionales que pasaron, hicieron la vista gorda ante tantas denuncias de corrupción y violencia, como la ejercida contra los hermanos de los pueblos originarios a quienes los someten a verdaderas hambrunas y les quitan los documentos al momento de votar. También hay que mencionar que miles de paraguayos llegan a esa provincia con planes sociales y documento nacional para votar por el gobierno que rige los destinos formoseños. A todo esto, los gobernadores de las demás provincias guardan un sospechoso silencio. Es de esperar que tanto en Formosa como en todas las provincias, se respete la Constitución Nacional por la que tantos argentinos se sacrificaron.