Ese grupo de hombres no sólo nos legó el título de Campeón Mundial de Fútbol, destacándose Argentina ante los ojos de todas las naciones. Dejaron ejemplo para las nuevas generaciones como los siguientes: 1) El equipo dio ejemplo de dedicación y disciplina acumulada en su preparación, propio de un profesionalismo cumplido. 2) Serenidad demostrada junto al esfuerzo constante (no bajar los brazos y manejar las emociones). 3) El trabajo en equipo triunfó. No hubo egos. 4) Luchadores hasta el fin. Los llamaría los "gladiadores del fútbol". ¡Triunfo bien merecido! ¡Un orgullo nacional! Pero desde el punto de vista cívico, ¡ha sido un suceso sorprendente!

Generalmente el hombre se "encandila" ante los honores que brinda el poder político. En este caso, este "puñado de deportistas" demuestra que son conscientes de un mal que afecta al país. Lo que llamo "la casta política", que pone en peligro la democracia. Y con ella, la libertad y justicia.

Por ello, actúan con astucia, con medidas populistas, para asegurarse la permanencia en el Poder. De allí, un paso al totalitarismo.

Nuestros campeones han despreciado esos honores rechazando compartir momentos con políticos. ¡Qué lección que han dejado!

Ellos, hombres esforzados, junto al pueblo, que los aclaman. El poder político dejado de lado. La plaza llena, sin ser "llevada una multitud, por punteros, a cambio prebendas.

Estos son los hombres de bien que necesita nuestra Argentina, esforzados y responsables, para triunfar, no solo en el fútbol, sino como la Gran República de América, primera en educación (que está faltando. Por ello, también los destrozos en el obelisco).

Rica como granero del mundo, pujante por su juventud capaz y ejecutiva, mejor aún que la de nuestros abuelos, por contar con las nuevas herramientas de la ciencia y tecnología, pero manteniendo sus valores, de honestidad y esfuerzo.

Dios nos permita ver los cambios necesarios. ¡Gracias a nuestros muchachos de la Selección!

 

Beatriz Albaladejo
Licenciada en Ciencias Políticas y Sociales