
Un día como hoy, 19 de octubre, pero de 1836, fallece en San Juan fray Justo Santa María de Oro, defensor de la causa patriota durante la Revolución de Mayo. El religioso nació el 30 de julio de 1772 en la Provincia de San Juan. Tuvo un rol clave en el proceso de la independencia. Era hijo de Juan Miguel de Oro Bustamante y Cossio y Elena Albarracín de Guevara. A los 17 años ingresó en el Convento de Santo Domingo dispuesto a abrazar la carrera eclesiástica. Profesó en el Convento de la Recoleta (Santiago de Chile) y luego pasó a dictar cátedra de Teología en la Universidad de San Felipe. En 1809 viajó a Europa con el objeto de interesar a las autoridades en la construcción de una escuela para estudios eclesiásticos, gestión que alcanzó un éxito total.
Ya en 1814, su vida tomó un rumbo distinto. En un viaje a Mendoza conoció al General José de San Martín, a quien el fraile ayudó para que el Padre de la Patria llegará con sus comunicados a todos los lugares necesarios con el fin de lograr la independencia. Sus contactos con sus hermanos de la Orden de los Dominicos de Chile, hicieron que San Martín pudiera enviar los correos secretos por medio de ellos. Fue un instrumento clave de comunicación para el libertador.
Por su cercanía con el mundo patrio, fue elegido diputado por la provincia de San Juan en el Congreso del 9 de julio de 1816. Sus célebres frases fueron: "Hay que consultar a los pueblos" y "se dará la batalla a favor de la soberanía del pueblo". Su impulso al fervor republicano fue clave para que haya este tipo de gobierno y no una monarquía.
Sin dudas que Fray Justo Santa María de Oro merece un mayor reconocimiento a nivel nacional, por su trabajo y entrega por la causa de la libertad del pueblo de las ex colonias del Virreinato del Río de la Plata.
Por José Correa
DIARIO DE CUYO
