La frecuencia de lluvias en Argentina comenzará a disminuir con el correr de las semanas debido a la progresiva disipación del fenómeno climático El Niño, con un otoño más seco y la posibilidad de un La Niña en el horizonte, dijeron desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC). Argentina es un exportador mundial clave de alimentos y en la actual campaña 2023/24 su producción agrícola se benefició de un nivel de lluvias superior al habitual debido a El Niño, cuyo impacto meteorológico en el país es de una intensificación de precipitaciones.
“El Niño se encuentra en su etapa de disipación, para dar lugar al desarrollo de un nuevo estado del sistema climático, que dará su marco a la campaña 2024/25”, dijo la Bolsa en su reporte agrometeorológico mensual.
En Argentina actualmente muchos lotes de soja y maíz 23/24 aún están en etapas de desarrollo, beneficiadas por abundantes lluvias en febrero. Su cosecha comienza en abril, mientras que la siembra del trigo, uno de los primeros cultivo 2024/25 en el país austral, empieza en mayo.
A diferencia de El Niño, La Niña disminuye las precipitaciones en las regiones agrícolas de Argentina. La campaña 2022/23, que sufrió la peor sequía en los registros oficiales, se desarrolló bajo las condiciones de una La Niña.
Para la Bolsa la cosecha de soja 23/24 sería de 52,5 millones de toneladas y la de maíz de 56,5 millones de toneladas.
Por Maximilian Heath y Eliana Raszewski
Agencia Reuters
