Señor director:
El "Cadena" era un perro, que según me contaron , se cayó o se arrojó desde una camioneta. Como estaba lastimado llamé a un veterinario. Se dejaba curar, y me impactaba su mirada agradecida. Le hice cortar la cadena. Desde ese día, se convirtió en uno de los seres protector de mi vida. No entraba a mi casa, era el "portero", que, cuando yo salía a la calle, hacía un semicírculo a mi alrededor, no dejando que nadie se acercara (un día, hizo por poco caer un hombre en una bicicleta). Así pasó más de un año.
Un día lo encontré acostado y su mirada transmitía.dolor. Llamé un veterinario ineficaz (como en toda profesión, hay diferencias) me dijo – "será miedo a los cohetes…" (era fin de año, estaban permitidos los petardos por los niños). Con esfuerzo lo cargué en el auto, hasta otra veterinaria. Comprobaron que tenía un riñón reventado. (Me dijo un albañil, un auto lo había golpeado). No tenía remedio. Había que sacrificarlo. Fui a su jaula. Acaricié su cabeza, cayendo lágrimas de mis ojos. Su mirada no la olvido. Fue uno de los seres más fiel que recuerdo. Por ello estas palabras.
No termina ahí la historia. Esa noche desperté, me senté en la cama, preguntándome, ¿lo soñé o estoy despierta: vi a Cadena entrando con las patas acurrucadas, levitando por el aire, me miró, con su mirada fiel y profunda, conectando nuestras almas, dio la vuelta y salió. Aún me pregunto ¿soñé o se despidió…?
Por Beatriz del Alba
Escritora
