Señor director:
Hablar de nuestro folclore y de figuras que hicieron de él una tradición, una necesidad y hoy un orgullo es el pronunciar el nombre de don Andrés Chazarreta, precursor y triunfador del arte nativo. Como pasa siempre, en sus principios el gobierno de Santiago del Estero le negaba el teatro oficial "25 de Mayo". Era para presentarse tanto él como su conjunto de arte nativo, so pretexto de que dicho coliseo estaba destinado a la actuación de compañías de primer orden (1911).
Nació en 1876, un 29 de mayo. Fue músico, investigador y también difusor del folclore argentino, desde 1906, siempre con su conjunto de arte nativo, le dio vida a la danza y clásicos temas como: "Zamba de Vargas", "La Telecita", "El Kaky", "Criollita Santiagueña" y muchas más.
Docente por vocación y con un don único e increíble, pues de oído tocaba varios instrumentos musicales, la guitarra, su compañera de vida,que el definía de esta forma: "La guitarra es mi vocación. Mi compañera, mi confidente, mi amiga. Mi fortuna, mi secreto, mi… ¡todo!".
Rara vez tomaba clases de solfeo. Este ejemplo de tradición y folclore, formó el "Conjunto de Arte Nativo", compuesto por 14 bailarines y cantantes. La orquesta la formaba un arpa, tres guitarras, un violín, una flauta, un bombo y dos cajas.
En 1921, Chazarreta fue a Buenos Aires y comenzó la reconquista del país al son de la guitarra. "Ahora el país está reconquistado. En toda su extensión, baila sus propios bailes, entona sus lindas canciones, declama sus viejas coplas". Dio 150 representaciones seguidas en el "Teatro Politeama".
Chazarretta publico 11 álbumes de la música folclórica argentina. En 1905 empezó a recopilar el folclore musical argentino. A él se le deben la identificación de gran parte de los estilos musicales folclóricos de Argentina, entre ellos "el cuándo", "el escondido", "el llanto", "el marote", "el pala pala", "la resbalosa", "la firmeza", "la arruguita" y muchas más.
Decía don Chazarretta sobre el malambo, pero el tradicional: "Me duele decir que de un tiempo a esta parte nuestros bailarines se están saliendo de las normas del zapateado y se meten en acrobacias. Esto afecta a la elegancia criolla, porque, retorciendo el cuerpo o meneando los hombros, no se zapatea de verdad. En nuestro malambo son los pies los que han de hacer todo el ‘trabajo’". En la foto de 1949 se ve a Andrés Chazarreta y el bailarín zapateador, Antonio Salvatierra, más conocido "por el Viejo Antu", de Atamisqui.
