Señor director: 

En esta época del año, el paraje Difunta Correa, del distrito caucetero de Vallecito, se ve colmado de personas durante tres o cuatro fines de semanas en que se realiza la Cabalgata de la Fe, se recuerda Semana Santa, se festeja las patronales de San Expedito y se celebra el 1 de Mayo, el Día del Trabajador. Son fechas en que la gente acude, llega o pasa por el lugar dejando importantes ingresos en todo sentido, ya sea en la compra de alimentos; artículos regionales; donaciones religiosas y la utilización de servicios diversos. Lo curioso es que nunca se hace un balance efectivo de esos ingresos y las pocas obras de mejoras del paraje cuentan con el aporte del municipio departamental o del Gobierno de la provincia, ya que la Fundación Cementerio Vallecito, administradora del complejo, es una entidad que depende directamente del Ministerio de Gobierno de la provincia. 

Quienes hemos tenido la posibilidad de visitar otros santuarios y oratorios del país y del mundo, observamos que las inversiones que se realizan en la Difunta Correa no han conseguido un gran desarrollo del lugar. 

Se calcula que más de un millón de personas pasan anualmente por el oratorio y que los fondos que deberían reunirse son considerables. Creo que hace falta mejorar el aspecto administrativo para que este lugar deje de estar estancado y luzca de una mejor forma, que lo ponga a la altura de los más convocantes centros de fe del mundo.