Señor director:

El funcionamiento de la Dirección Nacional del Derecho de Autor es deplorable. Durante la gestión iniciada en diciembre de 2015 ha entrado en una debacle de ineficiencia que puede dar por tierra con el prestigio y la funcionalidad que durante años la caracterizó. Bajo el populista slogan "Protegemos tu creación" intentan implementar una supuesta modernización rayana con la demencia. Baste el ejemplo del registro de obras musicales inéditas a distancia. Requiere que los usuarios hagan trámites muy engorrosos.

De este modo, lejos de proteger la creación, empujan a autores y compositores a la marginalidad del sistema. Un sistema pensado para la industria musical, pero no para los artistas.