Señor director:

He visto con preocupación el precio de los productos que integran la canasta escolar y me lleva a la siguiente reflexión: no hay que desesperarse y comprar lo que resulte muy necesario y básico para que los chicos puedan comenzar las clases. A medida que transcurra el año se irá viendo qué elementos hacen falta y cómo los compramos. Lo digo porque hay padres que quieren enviar a sus hijos el primer día de clases con todos los útiles y materiales sin saber si realmente se los van a pedir en la escuela. Reconozco que lo que no puede faltar es la vestimenta, pero también hay alternativas de buscar precios y no dejarse llevar por marcas u otras imposiciones de la moda. Sé que no es lo ideal, lo que estoy diciendo, pero hubo otras épocas que nos tocó afrontar estos mismos problemas derivados de la mala situación económica. Confiemos en que podremos salir de esta y que mejorarán las cosas.