Me la imagino como un ser débil, decaído. Sus "administradores" no sólo no saben cómo fortalecerla, sino que le "quitan su alimento". ¿O no es quitarle su sustento, con sueldos y jubilaciones de los funcionarios y su "séquito" de asesores, prendidos al erario público? Y qué decir "de los muertos" que cobran planes, agregados a las sinnúmeros de categorías de ellos, mantenidos también por el Estado.
Si el país está en déficit, lo primero que debe reducirse son sus gastos. Pero las autoridades del gobierno, para evitar "problemas" de protestas y paros, dejan contentos a los empleados de la Administración Pública, subiéndoles el sueldo. Además, crearon cuantiosas categorías de planes. ¡Grave error populista!
El país necesita brazos y cerebros productivos. No este gran monstruo improductivo que es la Administración Pública y el "cuerpo de planeros". Demuestren verdadera vocación cívica y democrática, reduciéndose los sueldos y promoviendo la cultura del trabajo. Allí se reubicarán los trabajadores capaces. Se tergiversó el verdadero sentido de la Política. De allí caemos en el "populismo". Se "politizaron" en el sentido equivocado de política, instituciones públicas (ejemplo la Universidad) perdiendo la calidad esencial que las distinguían. Este simple mensaje sirva de reflexión para encontrar el camino apropiado, para fortalecer nuestra Argentina.
Beatriz Albaladejo
Licenciada en Ciencias Políticas y Sociales
