Señor director:
Los vehículos radiados por la Policía generan un mal endémico que ocurre desde hace décadas. Esta situación perjudica a la fuerza de seguridad debido a que los edificios de las comisarías están rodeados de chatarra. Genera inconvenientes al momento de salir por una emergencia. También lleva incomodidades a los ciudadanos que llegan por diversos trámites a esas dependencias. Y, también provocan cierto impacto psicológico en las personas, al ver vehículos destrozados, producto de colisiones.
Si bien es cierto que los tiempos legales son lentos para lograr tener resoluciones o sentencias con respecto a hechos que tienen involucrados a vehículos, se hace necesario que las autoridades correspondientes, ya sea judiciales como gubernamentales, tomen decisiones sobre este tema.
La suciedad y los hierros retorcidos que a veces se exhiben, no son agradables ni brindan sensación de seguridad.
Sin dudas que hay que conseguir un terreno apropiado. Pero también levantar un lugar donde se traten este tipo de chatarra. Y, aquellos vehículos que pueden servir para usarlos, sería conveniente sacarlos remate o bien que la Justicia disponga de la posibilidad de que legalmente puedan ser adquiridos por el Estado y reciclarlos para uso policial, o bien para los docentes de escuelas rurales, agentes sanitarios, guardaparques, entre tantos otros comprovincianos que necesitan vehículos para cumplir con sus tareas en bien de la sociedad.
Se hace imprescindible que las seccionales policiales esté despejadas de chatarra. Una institución pública merece respeto, como también los ciudadanos que llegan hasta ella.
