Señor director:
El sólo intento de trazar un cuadro comparativo entre las posibilidades culturales de nuestra antigua ciudad y las actuales, resultaría descabellada. El progreso; el incremento de relaciones; la complejidad de costumbres han ampliado el paisaje urbano en términos indescriptibles.
Recreacionismo histórico; trabajo de imaginación; comunicación barrial, son aspectos turísticos que hoy puede proponer. Asimismo, aunque la profundización del conocimiento ha dado paso a la curiosidad; el espíritu de la exploración no se agotará por parte del turista, mientras se conserve la capacidad del asombro. Es por ello que existen visitantes que hozaron desafiar mitos; asumieron riesgos de todo tipo y vencieron la tentación de quedarse al abrigo de lo conocido. Varios de ellos llegan para conocer estas tierras históricas.
Nuestra ciudad capital, en estas vacaciones de invierno, puede cubrir contadas expectativas que concita diversidad de visitantes; necesidades y gustos.
La industria de la hospitalidad sabe diferenciar lo tradicional de lo anacrónico; de la importancia del contacto persona a persona y de estar en el destino elegido personalmente.
Nuestra ciudad expone paisajes urbanos de impacto visual. Se puede comenzar en construcciones que invitan a salir a hacer época, hasta llegar a moderna arquitectura.
Invita a llenar espacios que por estos días no quedan en el olvido. Podríamos poner como ejemplo, una postal enviada en una carta desde el lugar – destino, al lugar de origen. Es un modo de llenar de vida con recuerdos y rastros de espacios queridos. Nuestra Ciudad no tiene mar ni montañas, pero es constructora de historia.
