Señor director:

La tragicomedia Milagro Sala, armada por Verbitsky y performada por la CIDH concluyó con la insinuación al gobierno de otorgar la libertad domiciliaria a la delincuente, calificada por el organismo como "prominente" líder social, mujer e indígena enfrentada con el Gobierno", lo que equivale a un reconocimiento implícito de la legalidad de su detención preventiva.

La imprudencia y arrogancia de este pedido de plazo y su actualización, no guarda el debido trato protocolar que se le debe a un país soberano.

Nos queda esperar pacientemente una respuesta oficial, no precisamente al pedido y al plazo fijado, sino una respuesta digna y contundente a los vándalos que se atrevieron a invadir nuestros dominios soberanos con reivindicaciones populistas de neto corte marxista.