Brasil, uno de los mayores importadores de trigo del mundo, podría reducir drásticamente su dependencia de las cosechas extranjeras, en momentos en que la demanda récord de exportaciones proporciona a los agricultores los fondos para ampliar sus áreas de siembra. El país exportó alrededor de 2,5 millones de toneladas de trigo de diciembre a marzo, un volumen sin precedentes impulsado por una cosecha históricamente buena en 2021, en momentos en que la demanda se ha visto impulsada por la guerra entre los principales proveedores del grano, Rusia y Ucrania. Es probable que esto fomente una mayor siembra en Brasil, y analistas afirman que hay espacio para duplicar la superficie sembrada actual de 2,74 millones de hectáreas en los próximos años y eventualmente satisfacer las necesidades de consumo interno de unos 12,7 millones de toneladas al año. En la actualidad, Brasil importa más del 50% de su consumo interno de trigo, principalmente de Argentina. En la década a 2020, las exportaciones anuales de maíz de Brasil se multiplicaron por más de tres, a unos 35 millones de toneladas, mientras que la producción casi se duplicó, a más de 100 millones de toneladas. 

 

Por Roberto Samora y Javier Leira
Agencia Reuters