Señor director:
Es una mentira gigante que el Estado como gestionador y ejecutor de políticas, es el actor social omnipresente, como si fuera el "dios presente en todos lados". Esto es imposible que así sea, es decir que nunca se puede pretender planificar, proyectar y ejecutar acciones de resguardo y manejo sustentable de lo público, en cada rincón de la provincia desde un centralizado Centro Cívico.
En todos los ámbitos es exactamente lo mismo, en educación, en salud y también en lo ambiental.
El proceso de descentralización del manejo y contralor del bosque urbano de protección e implantado llamado "arbolado público", se presenta actualmente como una política acertada.
Es increíble el tiempo que se esperó para que realmente se haga efectivo este traspaso. Motivó ello, por un lado, la reticencia de los empleados y técnicos del organismos provincial, que se sintieron dueños de un recurso natural, decidiendo sobre qué hacer o no con los árboles. También la falta de decisión política de todos los gobiernos desde que se legisló sobre el mismo.
Desde los estratos de poder gubernamental provincial, siempre se pensó que el traspaso era una solución. Pero nunca hasta hoy se decidió comenzar con el proceso en ciernes. Desde el sector de jefes comunales hubo una notable resistencia. Alguna vez pude escuchar decir a un intendente: "Ya tenemos bastante con los problemas de este lugar para asumir mayores responsabilidades". Por otro lado, otros creyeron que por ser intendentes de un departamento, se le permitía hacer y deshacer con la arboleda pública. Ni lo primero es así, ni tampoco son dueño de nada de lo público.
El hecho significa mucho más que pasar de un lado a otro el organismos burocrático técnico que decide sobre este tema. También se deberá conformar un organismo en la misma estructura gubernativa de cada municipio que se ocupará de este tema con un responsable profesional técnico a cargo. Y, fundamentalmente, se le da el poder de ser escuchado a todos los sectores sociales. Todo esto, ante la creación de un Consejo Ambiental Departamental, dándose un sistema organizacional propio.
Ha pasado mucho tiempo desde la promulgación de aquella ley llamada de "Defensa del Arbolado Público" Nro. 5.339. Hoy, las cartas están sobre la mesa. Todos los actores tenemos la labor de participar. La misión de barajar y dar de nuevo, se hace de manera urgente y necesario para asumir las responsabilidades que les confiere la normativa vigente. Porque el planeta necesita compromiso y no sólo palabras espurias.
