Hace unos días, el pueblo evangélico de San Juan conmemoraba el Día de la Reforma Protestante, en un año muy especial para un amplio sector de la Iglesia Cristiana. El 31 de octubre pasado se recordó esta fecha, ya que se cumplen 500 años de la aparición y divulgación de las famosas 95 tesis clavadas por el monje agustino Martín Lutero, en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg, Alemania. No es solo una celebración religiosa – espiritual, ya que revitalizó la perspectiva en la forma de relacionarnos con Dios a través de la persona y la obra del Señor Jesucristo, como el papel fundamental de la Biblia para la vida, sino que inauguró la revolución de la estructura social y la construcción política del mundo occidental, la democratización de la educación en todos los estamentos sociales, el fortalecimiento de la libertad de conciencia, igualdad y responsabilidad de todos los seres humanos. Y, por consecuencia, la libertad de pensamiento y expresión libre de sus creencias. 

En este sentido, las convicciones compartidas por todos los cristianos de todos los tiempos, desde la Iglesia Cristiana del siglo I hasta las iglesias protestantes/evangélicas de la actualidad, se resumen en estas afirmaciones: "Lo esencial es la fe en Jesucristo”, "La gracia solo para la salvación sin depender del mérito propio (obras)”; "La Biblia como Palabra de Dios y su autoridad suprema como única regla de fe y práctica de vida”; "El sacerdocio universal de todo creyente como servicio y responsabilidad común a todos los cristianos (compromiso ético – relacional con Dios, la iglesia y la sociedad)”, y "La gloria sólo a Dios como motor de todo quehacer personal y comunitario, en quien la vida cobra sentido y proyección eterna”. 

Celebramos el enriquecimiento en el diálogo entre las iglesias cristianas y la sociedad. El reconocimiento de la diversidad y de una sociedad plural. Ser libres de toda imposición desde el poder establecido.

La Reforma favoreció también el desarrollo de las ciencias, las artes, la cultura y la educación, con un especial énfasis en la enseñanza de la lectoescritura a todo el pueblo, incluyendo a las clases menos favorecidas y a los marginados. Este impulso innovador continúa hoy promoviendo la creación de escuelas, centros de capacitación y universidades en todo el mundo. La finalidad es que todos puedan acceder a una educación integral, pública y universal, basada en los valores bíblicos.

Esta conmemoración celebrativa es una excelente oportunidad para conocer, comprender y apropiarse de los valores morales y espirituales de la Reforma que aún hoy continúa. Extendiéndonos en oración y súplica a nuestro Dios y Salvador Jesucristo, por la situación actual de nuestra sociedad, la crisis momentánea que vivimos y afecta directa e indirectamente a la familia sanjuanina, para una pronta recuperación y normalización de nuestro medio. Es por eso que lo hacemos desde nuestro más elevado respeto a nuestros conciudadanos.

 

Por Ángel Carrizo
Consejo Pastoral Evangélico de San Juan