Un nuevo informe sobre violencia de género volvió a exponer una cifra alarmante en Argentina: 239 femicidios fueron registrados entre el 1 de enero y el 30 de octubre de 2026, lo que equivale a una víctima cada 30 horas. El relevamiento elaborado por el Observatorio Nacional “Mujeres, Disidencias, Derechos” de MuMaLá muestra además que octubre cerró con 36 casos, la mayor cantidad registrada para ese mes desde 2022.
Dentro de ese escenario nacional, San Juan aparece entre las provincias con las tasas más bajas del país. El mapa elaborado por la organización ubica a la provincia con 0,5 víctimas cada 100.000 mujeres, por debajo de la tasa nacional, que se encuentra en 0,9. El dato no significa que no existan casos ni reduce la gravedad de cada hecho, pero permite establecer un contraste estadístico frente a provincias donde la incidencia poblacional resultó significativamente mayor.
Si se consideran exclusivamente las 23 provincias, San Juan integra el grupo de las cinco con menor tasa junto con Formosa y La Pampa, ambas con 0, y Chaco y La Rioja, también con 0,5. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que no es una provincia, presenta una tasa todavía menor, de 0,2.
El desglose de los 239 casos registrados durante 2026 muestra:
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177 femicidios directos.
24 femicidios vinculados, de los cuales ocho tuvieron como víctimas a niñas o mujeres y 16 a niños o varones.
8 trans/travesticidios.
20 feminicidios en contexto de narcotráfico y crimen organizado.
10 suicidios feminicidas.
Además, el observatorio registró 9 muertes violentas asociadas al género, un crimen de odio y 728 intentos de femicidio.
San Juan, entre las tasas más bajas del mapa nacional
El mapa provincial permite medir los casos en relación con la población femenina y no solamente a partir de números absolutos. MuMaLá calcula estas tasas sobre la cantidad de víctimas cada 100.000 mujeres, tomando como referencia los datos poblacionales del Censo 2022.
San Juan aparece en el relevamiento con una tasa de 0,5 víctimas cada 100.000 mujeres, por debajo del promedio nacional de 0,9 y dentro del grupo de provincias con menor incidencia. En el extremo inferior aparecen Formosa y La Pampa, con tasa 0, mientras que San Juan, Chaco y La Rioja registran 0,5. CABA presenta 0,2, aunque se trata de una jurisdicción autónoma y no de una provincia.
El dato estadístico, sin embargo, no borra los casos que conmocionaron a la provincia durante este año. Según el seguimiento realizado por Diario de Cuyo, San Juan registró tres femicidios en 2026: Gemma Giselle Álvarez, Camila Agustina Vecchiarello y Fanny Edith Figueroa.
San Juan ya registra tres femicidios en 2026 y enciende las alertas con registros que no se veían desde 2019
Gemma Álvarez, de 34 años, fue asesinada el 30 de julio en Chimbas cuando se dirigía en moto hacia su trabajo. Fue atacada a puñaladas por su expareja, sobre quien ya existían denuncias previas por violencia de género. Camila Vecchiarello, de 26 años, fue asesinada en septiembre en Barreal, donde vivía mientras realizaba su formación como aspirante a Gendarmería. Recibió diez puñaladas y la autopsia determinó además que estaba embarazada; por el crimen fue detenido su esposo.
El tercer caso fue el de Fanny Edith Figueroa, de 58 años, encontrada muerta junto a su esposo en una vivienda del Loteo 30 de Agosto, en Chimbas. La investigación sostuvo como principal hipótesis un femicidio seguido de suicidio y determinó que la mujer presentaba múltiples heridas cortopunzantes. No existían denuncias previas registradas en CAVIG contra su pareja.
La comparación exige una precisión: la tasa publicada por MuMaLá responde a los casos incluidos bajo los criterios de su observatorio, mientras que el registro local de Diario de Cuyo parte de las investigaciones judiciales desarrolladas en San Juan. Por eso, ambos datos pueden no coincidir exactamente en la cantidad de hechos contabilizados.
En el extremo contrario del mapa nacional, las tasas más elevadas corresponden a Santa Fe y Santiago del Estero, con 2,1 víctimas cada 100.000 mujeres, seguidas por San Luis con 1,8, Misiones con 1,5 y Catamarca con 1,4.
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La mayoría de los agresores pertenecía al entorno cercano
Otro de los datos centrales del informe vuelve a poner el foco sobre el ámbito doméstico y los vínculos personales. El 61% de los femicidios fue cometido por parejas, exparejas o familiares, mientras que el 59% de las víctimas fue asesinada en su propia vivienda o en el domicilio que compartía con el agresor.
Además, en el 29% de los casos el femicida convivía con la víctima. Este dato refuerza una característica que aparece de manera reiterada en los relevamientos de violencia de género: una proporción importante de los ataques más extremos ocurre dentro del entorno íntimo y en lugares que deberían representar espacios de protección.
En cuanto a los agresores, el relevamiento determinó que tenían una edad promedio de 36 años. El 31% se dio a la fuga después del crimen y el 16% continuaba prófugo al momento de realizarse el informe. A su vez, el 14% se suicidó posteriormente y otro 13% intentó hacerlo.
El 12% tenía antecedentes, el 6% pertenecía a alguna fuerza de seguridad y en el 11% de los casos el agresor también asesinó a una tercera persona.
Armas blancas y de fuego, las modalidades más frecuentes
La información recopilada por MuMaLá también permite observar cómo fueron cometidos los crímenes. Dos modalidades concentran más de la mitad de los casos: las armas blancas y las armas de fuego representaron un 28% cada una.
El resto se distribuyó de la siguiente manera:
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28%: arma blanca.
28%: arma de fuego.
11%: golpes.
10%: asfixia.
16%: otras modalidades.
7%: sin determinar.
A esto se suma que el 59% de las víctimas fue asesinado dentro de una vivienda, uno de los datos que vuelve a mostrar el peso que tiene la violencia ejercida dentro de los espacios privados.
179 chicos quedaron sin sus madres
La violencia también deja consecuencias directas sobre las familias. El informe señala que el 41% de las víctimas eran madres y que, como consecuencia de los femicidios registrados durante 2026, 179 niñas, niños, adolescentes y jóvenes quedaron sin sus madres.
La edad promedio de las víctimas fue de 37 años. Entre los casos registrados había 23 niñas y adolescentes menores de 18 años, mientras que 19 víctimas eran adultas mayores de 60. Además, al menos tres mujeres estaban embarazadas al momento de ser asesinadas y un 7% de las víctimas había permanecido desaparecida antes de que se encontrara su cuerpo.
El informe también identificó situaciones particulares de vulnerabilidad: hubo víctimas que ejercían el trabajo sexual, mujeres que residían en zonas rurales, personas en situación de calle y otras atravesadas por consumos problemáticos o diferentes condiciones de vulnerabilidad social.
Denuncias previas y medidas que no alcanzaron
Uno de los apartados más sensibles está relacionado con las víctimas que habían recurrido previamente al sistema de protección. El 12% había denunciado a su agresor antes del femicidio. Entre quienes habían realizado una denuncia, el 75% contaba con una orden de restricción de acercamiento y el 12% tenía botón antipánico.
Los datos muestran que, en algunos casos, la existencia de medidas judiciales no logró impedir el ataque. MuMaLá reclamó nuevamente el fortalecimiento de las políticas de prevención, asistencia y protección y sostuvo que el país atraviesa una situación de “emergencia en violencia de género”.
La organización también vinculó el escenario con factores de vulnerabilidad económica que afectan especialmente a mujeres y diversidades, como la pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento, el pluriempleo y la sobrecarga física y mental, y reclamó al Estado nacional y a los gobiernos provinciales el cumplimiento de las normas vigentes destinadas a prevenir y atender situaciones de violencia.
El relevamiento cierra octubre con dos caras claramente diferenciadas. A nivel nacional, 239 femicidios y una víctima cada 30 horas muestran la dimensión del problema, mientras San Juan aparece estadísticamente entre las provincias con menor incidencia poblacional, con una tasa de 0,5 cada 100.000 mujeres, considerablemente por debajo de la media argentina.