En las vísperas de las fiestas, el presidente Javier Milei les pidió a sus principales colaboradores “austeridad” en la elección de sus destinos para vacacionar, y sugirió evitar lugares ostentosos para descansar tras el primer año de gestión.
“Se predica con el ejemplo”, fue la orden del mandatario a sus ministros que deberán coordinar los días de receso y encontrar reemplazos para cubrir sus actividades y que no se noten las ausencias.
Si bien no hubo destinos específicos a evitar, como sucedía bajo la administración de Alberto Fernández, el libertario sugirió no frecuentar locaciones que representen ostentación. Además, solicitó que los días de descanso estén contemplados entre la última semana de diciembre y el mes de enero, y que se mantengan en alerta ante una potencial necesidad para trabajar de requerirse.
De esta forma, los funcionarios evitarán descansar en Punta del Este, Estados Unidos y Europa, por lo menos en las primeras vacaciones de la gestión que asumió en 2023 bajo la estricta premisa de “no hay plata”, y tras haber llevado adelante “el ajuste más grande de la historia”.
Por su parte, el libertario anticipó que no tomará descanso, y según aseguran desde su entorno, permanecerá algunos días recluido en la quinta de Olivos, rodeado de sus perros, desde donde conducirá los destinos del país. “Soy un workaholic, me levanto y voy al escritorio a trabajar”, supo confesar el jefe de Estado sobre su actividad laboral.
Por otra parte, y tras una discusión interna en el Gobierno sobre la chance de volver laborales para la administración pública nacional tanto el 24 como el 31 de diciembre, finalmente se resolvió mantenerlos como días no laborables.
“Después de un largo debate, el 24 y el 31 van a ser feriado estatal”, informaron fuentes oficiales. De esta manera, se mantendrá la costumbre que rigió en los gobiernos anteriores de dar asueto a la administración pública y no concurrir a sus puestos laborales en la previa de Navidad y de Año Nuevo.