A las 21:27 de ayer, después de la doble jornada de debate, la Cámara de Diputados convirtió en ley el regreso de la petrolera YPF a manos del Estado argentino en una histórica votación que cerró con 207 votos a favor y 32 en contra, lo que desató una ola de festejos dentro y fuera del Congreso. El amplio apoyo traducido en votos marcó un récord desde el 2003 igual como ocurrió la semana pasada en el Senado.
Una nube de papelitos blancos envolvió el recinto de Diputados tras la votación, mientras que los legisladores se confundían en abrazos, cantaban y aplaudían. En los balcones, destacadas figuras de las letras y el espectáculo, agitaban banderas argentinas. Afuera, la militancia kirchnerista que copó los alrededores del Congreso, hizo un gran despliegue de color con banderas y carteles.
El proyecto, que expropia el 51% de las acciones que la española Repsol tiene en YPF, fue aprobado en general con los votos del Frente Para la Victoria y aliados como el Frente Cívico por Santiago y Nuevo Encuentro, el MPN, el Frente Amplio Progresista (FAP), Proyecto Sur, la UCR casi completa, parte del PJ disidente y de la Coalición Cívica. En contra lo hicieron 32 diputados con todo el PRO, mas el sector del peronismo anti-K; en tanto fueron 6 las abstenciones, entre ellas de la fundadora de la Coalición Cívica Elisa Carrió y su ex aliada Graciela Ocaña.
El titular del cuerpo, Julián Domínguez, se encargó de aplicar en forma rigurosa el tiempo otorgado a cada orador. Incluso, en más de una ocasión cortaron el micrófono sin distinguir entre opositores y oficialistas.
De los seis diputados sanjuaninos sólo lograron exponer en el recinto los diputados, Graciela Caselles y Mauricio Ibarra. Daniel Tomas, José Villa y Margarita Ferrá de Bartol tuvieron que conformarse con insertar sus escritos.
El dato político saliente de la jornada fue el apoyo mayoritario del bloque de la UCR que amenazaba con un desbande que dejaría varios soldados mal heridos. Las disidencias al interior del bloque que se hicieron públicas en la última semana, finalmente no resultaron una amenaza para la unidad de la bancada porque sólo fueron cuatro los que no votaron a favor, cuando el cordobés Oscar Aguad anunciaba que serían cerca de una docena.
De acuerdo al proyecto de ley sancionado, la nueva YPF quedaría con un 26,03% de sus acciones en manos del Estado Nacional; 25,46% en poder del grupo Petersen (propiedad de la familia Eskenazi); 24,99% para los distritos petroleros; 15,35% en acciones que cotizan en bolsa, mientras que Repsol retendría el 7,23%.

